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Información detallada de curso

 

Primer semestre 2019
Feb 17, 2020
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1. IDENTIFICACION DEL CURSO

Código y Nombre de la Asignatura: EDU 4543 - Desarrollo socioafectivo
División Académica: IESE-Inst.de Estudios en Educ.
Departamento Académico: Dpto. Educación
Número de créditos:
Intensidad horaria (semanal para nivel pregrado y total para nivel postgrado):
3.000 Horas de Teoría
0.000 Horas de Laboratorio
Niveles: Educación Continua, Educación Superior Pregrado
Tipos de Horario: Teoría

1. Descripción de la asignatura.

La asignatura Desarrollo Socio-afectivo está planeada para favorecer un cambio conceptual en tu forma de comprender el desarrollo social y afectivo de los seres humanos. Tu meta como aprendiz debe ser lograr una compresión de los modelos teóricos que han propuesto las ciencias humanas alrededor del desarrollo socio-afectivo, para luego poder aplicarlos en contextos de enseñanza-aprendizaje.
Antes de que culmines tus estudios de Licenciatura en Pedagogía infantil, es necesario que hayas perfeccionado tu capacidad para guiar procesos de enseñanza-aprendizaje teniendo en cuenta los factores individuales y sociales que pueden promover el desarrollo humano de los niños. Esta asignatura contribuirá con este propósito, ayudándote a comprender la dinámica del desarrollo humano en sus componentes sociales y afectivos, abordando este complejo fenómeno desde una perspectiva inter y transdisciplinaria.
En la práctica, esta comprensión debe ir acompañada de la adquisición de destrezas para adoptar metodologías activas, participativas y creativas para la generación de escenarios significativos para el aprendizaje. Es necesario que desarrolles tu capacidad de actuar como guía y mediador de los procesos de aprendizaje, con habilidades para observar y provocar la actividad de los aprendices mediante una comunicación efectiva y el uso de estrategias de enseñanza participativa. Todo ello debe ocurrir en el marco de un interés permanente por mejorar los procesos educativos, valorando la amplia variedad de contextos en los que ello es posible.
Los contenidos teóricos que servirán de base a este proceso de cambio conceptual, implicarán la reflexión sobre los diversos modelos propuestos para explicar el desarrollo socio-afectivo, identificando las teorías más pertinentes para entender y actuar eficazmente en situaciones en la cual ejerzas tu función como promotor(a) de un desarrollo saludable.

El cambio conceptual que se propone debe ir acompañado de un cambio personal que implique el desarrollo de capacidades para trabajar en equipo, de comunicación asertiva y de habilidades sociales para afrontar y resolver conflictos interpersonales. De empatía y capacidad de escucha; resiliencia, motivación, autoconocimiento, autorregulación emocional y capacidad para expresar las emociones y tener equilibrio emocional. De autoestima y capacidad para afrontar el cambio y la incertidumbre.

2. Justificación.

Puede afirmarse que un propósito central de la educación debe ser promover un desarrollo equilibrado, armónico e integral de la personalidad de nuestros niños y jóvenes. Dentro de este fin, parece ser especialmente relevante comprender el papel que cumplen las variables sociales y emocionales en la promoción de un desarrollo saludable.

Tal y como se afirma en la historia de la psicología, desde mediados del siglo pasado se produjo la revolución cognitiva, pero aún hoy podemos afirmar que la revolución emocional, es aún una tarea pendiente. Está todavía vigente la sentencia de Neill, respecto a que la escuela enseña a pensar, pero no enseña a sentir. Que la sana convivencia no depende especialmente del conocimiento científico o matemático, sino de un cambio revolucionario respecto a la educación socio-afectiva.

Tal y como afirma Ken Robinson, los procesos de enseñanza-aprendizaje han estado centrados en la parte alta de nuestras cabezas y especialmente del lado izquierdo de nuestro cerebro, sin involucrar especialmente los afectos o la significación personal. En la misma dirección van los argumentos de Howard Gardner cuando afirma que “si queremos que los estudiantes lleguen a aprender, dominar y aplicar algo con criterio, debemos procurar envolver ese algo en un contexto que haga intervenir las emociones”

No obstante, aunque la psicología y la pedagogía descubrieron hace mucho tiempo que los procesos educativos no deben centrarse exclusivamente en metas académicas, aún hoy se hace evidente que la educación socio-emocional ha brillado por su ausencia en los currículos escolares, así como en las instituciones dedicadas a la formación de maestros. Aún hoy, el sistema educativo continúa privilegiando el desarrollo de competencias conductuales y cognitivas, más que el desarrollo de las competencias sociales y emocionales, y todo ello, a pesar de los cambios en las leyes educativas que destacan la relevancia que debe tener la educación socio-afectiva en todos los niveles de la educación formal.

Sin lugar a dudas, las emociones de aprendices y maestros están presentes en el aula de clase, como el motor principal del crecimiento humano de los implicados, o como una traba del proceso de enseñanza-aprendizaje. Por ello, es fundamental que todo educador comprenda su propio mundo social y emocional, cambiando su manera de pensar respecto a la evolución, la expresión, el control y el desarrollo de las emociones y sus capacidades o limitaciones para relacionarse con otros. Al comprender qué papel juegan las emociones en el cambio personal y en el mundo de las relaciones interpersonales, puede empezar a aprender cómo adoptar una actitud equilibrada como promotor de un desarrollo socio-emocional sano en los niños que educa.

El cambio en las formas de pensar y actuar deberá partir de la comprensión de que la individualidad del niño depende en parte de su desarrollo madurativo, pero que esa predisposición innata se desarrolla como resultado de influencias externas durante los cambios continuos del proceso evolutivo y que para educar seres humanos sanos socio-afectivamente, se requiere de agentes educativos preparados para generar las condiciones que faciliten un desarrollo armónico de la personalidad.

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